RAIGAMBRE

Revista Cultural Hispánica

domingo, 31 de agosto de 2014

EL CATOLICISMO A LA ESPAÑOLA



CONTRA LA HEGEMONÍA CULTURAL ANGLOSAJONA
Manuel Fernández Espinosa

Pero... ¿existe un catolicismo "a la española"? Uno pensaría, prima facie, que podría tratarse de una expresión exagerada, inapropiada por restrictiva. El mismo vocablo "católico" (de origen griego: "katholikós") pareciera que repele la reducción a una forma de vivirlo, a un estilo "español" de ser lo que, por definición, es católico, esto es: universal. Pero sí, hay un "catolicismo a la española": un estilo español de ser católico que trasciende la propia nacionalidad.

Es así como, por ejemplo, Ernst Jünger puede decir de Léon Bloy: "Bloy contempla todo esto [Londres] desde una perspectiva diversa: la del católico de cuño hispánico, opuesto al protestantismo, con el que mantiene una relación análoga a la del perro y el gato" ("Drogas y ebriedad. Acercamientos", E. Jünger). Bloy es francés, pero cuando un alemán como Jünger quiere entender el catolicismo de Bloy, la naturaleza de su postura frente a Londres, encuentra un recurso: "católico de cuño hispánico". No es un caso aislado. Eugenio d'Ors al bosquejar un perfil psicológico del artista suizo Alexandre Cingria, viene a caracterizar la religiosidad de Cingria así: "En cualquier caso, su piedad religiosa era enteramente a la española, y su concepción de lo divino tenía un aire pronunciado de Semana Santa en Sevilla" ("Arte vivo", E. d'Ors). Aquí, como en el caso de Bloy, hay que aclarar que Cingria no era español, sino que había nacido en Genève (Suiza) y su familia era originaria de la actual Dubrovnik. Y no acaba aquí, del gran dramaturgo flamenco Michel de Ghelderode, católico nacido en Ixelles (hoy Bélgica) también se ha dicho que su teatro (grotesco, a veces macabro, poblado de demonios y seres envilecidos) es de un catolicismo pesimista, o sea: "a la española". Ghelderode, al igual que Cingria, conocía la historia y la cultura de España y hasta dedicó no pocas de sus piezas dramáticas a temas españoles, como "Escorial" o "El sol se pone".

Durante un tiempo, en Austria y Centroeuropa, el "estilo español" fue un modelo cultural que se estudiaba y se imitaba (v. gr. Hugo von Hofmannsthal). Un amigo de Hofmannstahl, el hispanista alemán Karl Vossler, ponía sus esperanzas en que algún día España y las naciones hispanoamericanas se convirtieran en un bloque geo-político-cultural capaz de hacer frente al imperialismo británico:

"¿Podrá este espíritu, salido de la Edad Media y de los tiempos heroicos de España, hacer frente al imperialismo arreligioso de los anglosajones de la época victoriana, o conseguirá influir en él, completándolo? ¡Quién sabe!... ¿Quién de los dos se llevará el triunfo: la doctrina del Padre Bartolomé de las Casas, primer protector de los salvajes contra la explotación europea, o los principios del imperialismo [anglosajón] más brutal?" ("Algunos caracteres de la Cultura Española", Karl Vossler).


Franceses, suizos, belgas, irlandeses... De cualquier católico, sin atender a su nacionalidad ni raza, puede decirse que puede ser un "católico a la española". ¿Pero en qué se distingue el "catolicismo a la española"? Con los retazos que hemos traído aquí a colación se podría decir poco, pero algo podríamos aventurar.

El "catolicismo a la española" (que no es el catolicismo español de hoy en modo alguno) es, históricamente hablando, todo un estilo fraguado en ocho centurias de Reconquista, de guerra contra el mahometano. Algunos han querido ver en ello la razón por la cual nuestra forma española de entender el catolicismo es por excelencia una religiosidad de resuelta militancia y varonil belicosidad (piénsese en Santiago montado a caballo, combatiendo contra los infieles). Es un estilo, el catolicismo "a la española", forjado en la guerra contra el infiel que, por si fuese poco, había ocupado nuestro suelo. Más tarde, con la aparición del protestantismo, el "catolicismo a la española" se templó en la lucha contra la heterodoxia, con la Santa Inquisición y con las guerras por toda Europa. Es un catolicismo severo (no fanático, como se ha dicho muchas veces por motivos propagandísticos contra España), un catolicismo austero, militante, beligerante y despectivo hacia todo lo mundano, celoso custodio del Concilio de Trento. El catolicismo a la española se sintió cómodo hasta después del Concilio Vaticano I, pues las circunstancias en que la Iglesia fue acosada durante el siglo XIX se convirtieron en una magnífica ocasión para "el católico a la española": la congrua oportunidad de combatir en el campo de la apologética (combate y militancia teorética) o en el campo de batalla (como hicieron los carlistas desde 1833 o como lo hicieron los zuavos, "católicos a la española" como pocos, defendiendo al Romano Pontífice Pío IX en la Urbe asediada por los nacionalistas italianos). Y así, a modo de aproche, no estaría mal como esbozo aunque incompleto.

Pero llegó el Concilio Vaticano II (no vamos a entrar en valoraciones eclesiológicas que no hacen aquí al caso) y el clero proclama el "aggiornamento". Para lo que nos importa ahora podemos decir que el "catolicismo a la española" recibió el peor golpe que se le pudiera asestar. La militancia y belicosidad viril son desplazadas por las maneras melifluas, por un afeminamiento de las actitudes y una lamentabilísima pérdida de las aptitudes tradicionales. El católico "a la española" se convierte en un extraño en ese artificial "mundo feliz" que adopta una buena parte de la Iglesia católica: el religioso silencio del templo que solo rompían los majestuosos y solemnes acordes del órgano es profanado por el chicharreo de las guitarras y las panderetas. Considerado estrictamente en sus aspectos estéticos, el Concilio Vaticano II resultó un completo desastre para el "católico a la española".

Y llegamos a nuestra época.

Sería engañarnos a nosotros mismos si no reconociéramos que, desde los años 60 del siglo XX a nuestros días, España ha sufrido un proceso de secularización como no experimentó en épocas anteriores. Por muchos otros factores que convergen en ello, hoy tenemos una España en la que la Constitución de 1978 proclama "aconfesional" al Estado y la sociedad abrió un proceso de apostasía generalizada, cuando no de simple indiferentismo.

Los irreductibles católicos, aquellos más serios, llevan sus ojos a Inglaterra, en donde desde el siglo XIX se vienen produciendo una serie de conversiones capitales para el catolicismo mundial: John Henry Newman, Henry Edward Manning, Hilaire Belloc, Gilbert Keith Chesterton, Evelyn Waugh y tantos otros hombres de la cultura británica (conversos o católicos, como J. R. R. Tolkien). Los hoy católicos españoles, hablo de los más serios, no han sido nunca "católicos a la española" (aunque lo barruntan) y cuando han mirado a su alrededor, creyendo no hallar nada válido en la tradición hispánica (que muchas veces ignoran), se han convertido en "católicos a la inglesa". Han leído a Chesterton, a Tolkien, a Belloc, incluso al anglicano C. S. Lewis... ¿Pero han leído alguna novela de José María de Pereda? ¿De Pedro Antonio de Alarcón? ¿El "Jeromín" del Padre Coloma? Hasta "La Regenta" de Clarín (que, todos lo sabemos, no era precisamente un beaturrón) les enseñaría a estos católicos españoles "a la inglesa" a ser "católicos a la española", mucho más que todos sus Chestertones y Tolkienes. Y no quiero hablar de lo que es nuestro Siglo de Oro, que sería empezar y no acabar. Si el pobre Karl Vossler levantara la cabeza, vería que la España que él amaba y admiraba ha sido presa de la cultura anglosajona: el idioma, el vestir, los gustos, las películas... Pronto, si nos descuidamos, hablaremos inglés: tan mal como Ana Botella, pero hablaremos algarabía inglesa.

El "católico a la española" es más probable encontrarlo hoy en México o en Japón.

miércoles, 27 de agosto de 2014

EL CARLISTA QUE INVENTÓ LOS MISILES: MANUEL DAZA Y GÓMEZ






 
EL TÓXPIRO DE DAZA CONTRA LA ESCUADRA YANQUI 
 
Por Manuel Fernández Espinosa
 

El matemático ruso Konstantin Tsiolkovsky (1857-1935) publicaba el año 1903 su libro “La exploración del espacio cósmico por métodos de reacción”. Este libro supondrá un paso adelante en la investigación de los cohetes con el propósito de conquistar el espacio. Pero el propósito del ruso, como el de Wernher von Braun lo sería después, era conquistar la luna. Anticipándose a todos ellos hubo un español que puede considerarse pionero en la construcción de misiles con un propósito muy distinto al que albergaban el ruso y el alemán. Es la historia de Manuel Daza y Gómez, un genio incomprendido en España como lo fueron tantos otros, con Isaac Peral a la cabeza de todos ellos por ser el más célebre.

Manuel Daza y Gómez nació el 31 de julio de 1853 en Alhama de Murcia. Su padre era oriundo de Garrucha (Almería) y su madre lo era de Orihuela (Alicante). Cuando los carlistas se alzaron en armas por última vez en el siglo XIX, Manuel Daza se enroló en las filas de Carlos VII, llegando a teniente y sirvió con valor en el Maestrazgo, donde llegó a ser herido y resultó a la postre cautivo del enemigo. En 1876 es liberado de la cárcel, pero lo destierran a Yecla y allí trata de rehacer su vida. Allí en Yecla empieza a mostrar sus habilidades inventivas, en 1878 inventa un molino harinero que solventará el problema que los vecinos tienen con la molienda: todos en Yecla conocerán el molino de Daza como “el molino de vapor”. En 1881 se casó y lleva una pacífica vida dedicada a sus estudios e inventos. Sin embargo, en 1898 los Estados Unidos de Norteamérica asestan un terrible golpe al orgullo nacional español. Por lo común se piensa que el desastre del 98 no afectó a los españoles y se alega el famoso dicho: “Más perdimos en Cuba y vinimos cantando”, pero esto es una exageración de la indolencia que no se ajusta a la verdad. Los Estados Unidos de Norteamérica nos habían destrozado en Cavite y Santiago de Cuba, las noticias llegaban a España y eran seguidas por todos: no solo por los intelectuales de la Generación del 98. Los periódicos españoles cunden la alarma, se piensa que después de conquistar Cuba y Puerto Rico, la poderosa escuadra norteamericana pondrá rumbo a la Península Ibérica y nos invadirá. El pánico no sólo es un rumor, los políticos peninsulares creen que los estadounidenses son muy capaces de conquistar España.

       Es aquí cuando interviene el carlista desterrado en Yecla, nuestro inventor D. Manuel Daza y Gómez. Daza tiene el remedio para detener la invasión y, de paso, tomarnos la revancha por Cavite y Santiago de Cuba. Los periódicos adelantan que se trata de una poderosa y terrible arma capaz de destruir la escuadra norteamericana. “El Mercantil Valenciano” revela que es un cohete de mucha potencia destructiva, pero no se trata de una noticia localista, los periódicos nacionales también se hacen eco: "Blanco y Negro" titula un artículo "El Torpedo Daza", aunque en el cuerpo del reportaje nos revela el nombre que el mismo Daza ha dado a su invento: “Tóxpiro Daza”. "Tóxpiro" es un neologismo que podría significar “fuego tóxico”. Pero aunque la prensa anuncia el “Tóxpiro Daza” todos se muestran prudencialmente reservados en cuanto al artefacto destructivo. Según revelaciones de Antonio Daza (el hermano de Manuel) al periodista Luis Gabaldón: “La base del invento está en la electricidad; no es, en su parte de concepción, sino la aplicación de cosas todas conocidas, una reunión de diversos aparatos de guerra. Tiene la ventaja sobre los cañones de no tener como éstos numero fijo de disparos, y respecto al alcance, los duplica. Pueden construirse proyectiles de todos los calibres, desde el mayor hasta el de fusil. Respecto á la forma, se trata de simplemente de un proyectil cónico, aéreo, cargado de materias explosivas y con unas aletas, disparándose eléctricamente desde un aparato especial donde se aloja”.

La idea se le había ocurrido a Daza, según declara su propio hermano, en el mes de abril de 1897 y el proyecto fue presentado al General Azcárraga, a la sazón Ministro de la Guerra, que lo examinó con el General de Artillería Verdes Montenegro. El ministro y el General de Artillería dieron su aprobación y el Tóxpiro Daza empezó a fabricarse en Sevilla. Se probó en Murcia con resultados, más tarde en Madrid también se hicieron pruebas que no resultaron tan exitosas por defectos de fábrica, también se ensayó en Cádiz. Prueba de su eficacia se entrevera en la entrevista concedida por su mismo inventor a “El Heraldo” (8 de julio de 1898) declarando que: “si la flota americana viene a atacarnos y tarde unos 20 días en llegar, España tendrá los elementos necesarios para destruirla”.

Sin embargo, el infame Tratado de París arrinconó el “Tóxpiro Daza” y el gobierno español, creyéndose asegurado con los tratados de “paz” firmados con Estados Unidos de Norteamérica perdió el interés por la producción del “Tóxpiro”. La terrible arma que había patentado Manuel Daza y Gómez había sido divulgada por los periódicos, aunque silenciaran por seguridad nacional los detalles de su mecanismo, pero las pruebas que se habían hecho con el proyectil español solo las habían podido contemplar los militares y su inventor. Después de la campaña de publicidad y el suspense generado en la opinión pública, las expectativas de ver en pleno funcionamiento destructivo el “Tóxpiro Daza” se frustraron y muchos periodistas e intelectuales, bien por la envidia o por la chocarrería ibérica, empezaron a hacer mofa del “Tóxpiro Daza”, burlándose de su artífice y convirtiéndo el artefacto en materia de chistes. Pero, contra el clamor del público ignorante, el Tóxpiro había funcionado.

El inventor carlista Manuel Daza y Gómez terminó arruinado económicamente por sufragar con su peculio los artefactos que perfeccionarían el “Tóxpiro” y que el gobierno se negara a subvencionar. Pobre, fracasado, convertido en el hazmerreír de una nación desagradecida, con la esposa enferma, Manuel Daza abandona Yecla y se instala en Sanlúcar de Barrameda, donde se supone que murió.

El filósofo ruso Eugenio Golovín escribió: “Don Quijote es mucho más necesario para la sociedad que una docena de consorcios automovilísticos”. Pero si un quijotesco Manuel Daza hubiera tenido el consorcio del gobierno español o de empresarios españoles, Don Quijote hubiera podido enderezar muchos más entuertos de los que enderezó.

 

Para ampliar información sobre este personaje, recomendamos los brillantes trabajos de investigación de D. Gerardo Palao Poveda:

“Manuel Daza y Gómez, industrial e inventor”.
“Más sobre el inventor Manuel Daza”.

lunes, 25 de agosto de 2014

ESPAÑA ¡¡ME TENÉS PODRIDO!!

 
 
Nos complace publicar en RAIGAMBRE la nota que Don Patricio Lons, periodista e investigador argentino de fama internacional, ha tenido a bien concedernos el honor de compartir y que es todo un alegato de la Hispanidad, desde la hermana Argentina. Esperamos contar con próximas colaboraciones de D. Patricio Lons que está desarrollando una magnífica labor de investigación y divulgación sobre el papel de España en Iberoamérica. Para seguir su blog, ver aquí: PATRICIO LONS.
 
 
 
ESPAÑA ¡¡ME TENÉS PODRIDO!!
 
Por Patricio Lons
 
¿Cómo se te ocurre traer veinticinco universidades y luego irte si en las colonias inglesas se fueron sin dejar nada? ¡Y te atreviste a hacerlas con cátedras en lenguas nativas amerindias!! Encima construiste catedrales, museos, hospitales, escuelas, puertos y ciudades.
 
¡Y se te ocurrió construir escuelas para los hijos de los caciques y les diste la misma educación que recibían los nobles españoles. A tal punto llegaste con tu atrevimiento civilizatorio, que el primer informe que le presentaba a Carlos V una queja sobre las conductas de algunos encomenderos, lo escribió un indio alfabetizado y con estudios superiores en un perfecto castellano del siglo XVI.
 
¡¡¿¿Porque les diste títulos de nobleza a los caciques??!! ¿No ves que luego terminaron agradecidos y peleando por el rey Fernando VII con grados militares, incluso de generales en el ejército realista? A diferencia del ejército de Bolivar que contaba con 7.500 soldados ingleses y la flota inglesa llegando hasta El Callao.
 
Y luego nos trajiste a nosotros, a nuestros ancestros europeos, muchos que gracias a Hispanoamérica tuvieron un lugar donde refugiarse y así huyeron de miserias y horrores de muchas guerras. Y a muchos españoles se les ocurrió casarse con nativas ¡¡¡NNOOOOOOO!!! ¡¡Así no se hace!! ¡¿¿Debiste aprender de Inglaterra y Holanda que no dejaban vivo a nativo alguno??!
 
Te llevaste la plata que en América no tenía valor comercial y le dejaste el 90 % de la dieta cárnica y cerealera, redujiste la siembra de cuarenta a un solo día por hectárea, unificaste un continente, rescataste buena parte de las lenguas nativas que antes de ti, eran ágrafas y que luego con la independencia se volvieron a perder. Llevaste a los pueblos de América de la Edad de Bronce y del Neolítico a la Era Moderna. Y trajiste al Nuevo Mundo el pensamiento griego, el orden romano, un idioma que les permitió unirse a todos los pueblos de un continente en un solo y gran imperio y una religión que acabó con el canibalismo y los sacrificios humanos que tan felices hacían a los aborígenes; bueno, a algunos, porque a las víctimas no tanto.
 
¡¡Encima te pagaron con infamias!! Por eso, ¡me tenés podrido!!
 
¿O me pudrieron el cerebro que no puedo ver que la leyenda negra… es negra, es mentirosa?
 
¿A quien le conviene que yo viva engañado? Me parece que me debo hacer muchas preguntas.
 
Sobre todo ¿porqué vamos de mal en peor desde hace doscientos años?

sábado, 23 de agosto de 2014

EN LEGÍTIMA DEFENSA, RUSIA BLOQUEA LAS EXPORTACIONES


Foto


LA SERVIDUMBRE DE NUESTRA NACIÓN

Manuel Fernández Espinosa
 
 
¿Habéis visto la araña monstruosa del Guggenheim? La escultura de ese bicho asqueroso tiene nombre, el que le puso su autora Louise Bourgeois. La araña se llama "Maman" (Mamá) y mide como unos 9 metros de altura, está a las afueras de ese museo de bazofia artística. Esa araña de la Bourgeois es una alegoría perfecta de lo que el capitalismo extranjero hizo con Bilbao, con Vizcaya, de lo que ha hecho con España. El capitalismo extranjero no nos devastaría si no fuese por el consentimiento y la activa mediación de los políticos, apátridas y cipayos, que hemos tenido y tenemos. Nuestra política no es nacional, hay que tener esto muy claro; pues de no tenerlo lo suficientemente claro, será imposible entender las cosas que nos pasan. Nuestra soberanía nacional está secuestrada.
 
Al igual que los Altos Hornos de Vizcaya fueron convertidos en un amasijo de hierrajos, se reconvirtieron los astilleros, las minas. Se reconvirtieron, curioso eufemismo para decir que fueron aniquilados y con ellos se suprimieron los puestos de trabajo que daba el trabajo decente y honrado del trabajo varonil. "Reconversión", así le llamaron a la destrucción de nuestra industria nacional esos mamporreros que desmantelaban nuestra industria nacional, sometiéndonos a una larga servidumbre. A cambio de la docilidad del siervo, la subvención. Estas nefastas "políticas" de ayer mismo redujeron a fango nuestro presente... Y terminarán por reducirnos a polvo el mañana.
 
No estaban conformes con destruirnos la industria. No era suficiente para ellos. También había que recortarnos la pesca y el campo: la agricultura y la ganadería. Y el golpe es tan reciente que todavía duele: Rusia bloquea las exportaciones. Es un acto de legítima defensa el de Rusia, frente al chantaje internacional, dirigido por sus enemigos. Nuestros agricultores y ganaderos se resienten, reaccionan, protestan y entienden que algo pasa aquí que no va bien. Y tanto que no va bien.
 
El gobierno acusa el golpe a las exportaciones, mueve ficha en Europa (los tontos entienden aquí que defiende los intereses nacionales) y pedigüeño se pone a mendigar en Europa ayudas, subvenciones (pan para hoy y hambre para mañana) sin que se le caiga la cara de vergüenza (pues encontrar vergüenza en los políticos es una búsqueda en vano). Los agricultores y ganaderos, con más dignidad que todos los gobiernos habidos y por haber, no quieren limosnas.
 
Esta es la situación. Y España tiene que saber que, mientras nos desgobiernen partidos como los que actualmente tienen representación en Bruselas, en Madrid y en nuestras comunidades autonómicas y municipios, esto es lo que tenemos y esto lo que tendremos. Seremos los limpiabotas de los extranjeros que vienen de turismo a mearse en nuestras calles, a fornicar como los perros en las esquinas y a emborracharse dando la murga a los vecinos. Esos que vienen aquí, para vernos como el que va a un zoológico a ver animales en cautividad. Esos que vienen aquí, para que les abramos las puertas de nuestros castillos y catedrales y besemos el suelo que pisan, por los cuatro cochinos euros que vale una visita. Ese turismo del que se jactan los gobiernos que, por tener las alianzas que tienen, barrenan nuestra agricultura, nuestra ganadería, nuestra pesca... Y que han aniquilado nuestra industria.
 
Los Altos Hornos reconvertidos en museo de chatarra y heces nauseabundas. Nuestra dignidad sin que nadie nos la defienda. A nosotros, a los españoles, no nos ha hecho ningún mal Rusia. Tampoco podemos reprocharle que se defienda de la intolerable política internacional en la que están involucrados nuestros débiles y lacayunos gobiernos.
 
Algún día España sabrá buscarse mejores amigos que los que tiene, sellará sus alianzas con naciones honradas como Rusia y no con los traficantes que a día de hoy nos esquilman por vía directa o indirecta... Para que ello sea posible nos hace falta un partido, una organización nacional, que tenga sus miras puestas en la conquista del poder, para con el poder reconquistarnos a nosotros mismos, recobrar nuestra soberanía, reconstruir nuestra nación y ser tan autosuficientes como Rusia lo es.
 
Rusia, en legítima defensa, bloquea las exportaciones. Pero Rusia no es nuestra enemiga. Nuestro enemigo está dentro y nosotros, como pueblo, como nación -en legítima defensa- hemos de bloquear la política que nos imponen gobiernos que no representan los intereses nacionales.
 

lunes, 18 de agosto de 2014

¿FEDERALISMO EN ESPAÑA? (II)

 
Voluntario del Cantón de Cartagena
 
EL FEDERALISMO PROGRESISTA
Manuel Fernández Espinosa

Continuación de ¿Federalismo en España?
No pocos son los que, haciéndole eco a Ortega y Gasset (a veces sin haber pasado del título), han pensado que España es una nación “invertebrada”. Un catalanista, como Pere Bosch-Gimperá, sostenía que: “En España, la fusión es sólo aparente y lo que parece poder llegar a ser un aglutinante, desaparece luego, revelándose intactos y más vigorosos los elementos diversos del conglomerado español”. Poco hace ahora ahondar en las razones que cada cual arguye para terminar pensando que España es, invertebrada o mal articulada, una nación malformada o deficientemente formada. De este modo se explica que hayan surgido a lo largo de la historia de España conatos y movimientos secesionistas, como los que tuvieron lugar en el siglo XVII, en Portugal, Cataluña o Andalucía. Diríase que España está formada por una pluralidad de pueblos que, por atávico particularismo, se emplean a fondo en diferenciarse del vecino. Y esto no ocurre solo con las partes delimitadas, llámense regiones o comunidades autónomas: esto también sucede entre localidades, si ponemos la lupa y vamos a la pequeña historia local encontraremos multitud de casos en los que los lugareños se ha levantado contra los vecinos de la villa próxima o el vecindario de la villa se ha amotinado contra la ciudad bajo cuya jurisdicción estaba: conflicto de jurisdicciones, ultrajes ancestrales, hostilidad entre pueblos vecinos que a lo largo de la historia se han ido poniendo los unos a los otros los más ofensivos apodos como sustitutivos del gentilicio oficial, a la gresca por las lindes, por los pastos, por la leña que es del concejo y que la están llevando los forasteros… Rivalidades que todavía se perciben en las competiciones futbolísticas entre equipos de municipios próximos.
La marcada identidad de nuestros pueblos así como la belicosidad natural de nuestros antepasados ya era recordada por Diodoro Sículo cuando decía aquello de que los hispanos, cuando no pelean con enemigos de fuera, se pelean entre sí.
En 1808, Mariano Luis de Urquijo le decía a Gregorio García de la Cuesta, capitán general de Castilla:
“Nuestra España es un edificio gótico compuesto de trozos heterogéneos con tantos gobiernos, privilegios, leyes y costumbres como provincias. No tiene nada de lo que en Europa se llama espíritu público. Estas razones impedirán siempre que se establezca un poder central lo suficientemente sólido para unir todas las fuerzas nacionales”.
No reconocer esta pluralidad ha sido uno de los errores históricos más inveterados entre nuestros políticos (cuando han sido políticos) y enrocarse en un “españolismo” zarzuelero y homogeneizador ha conducido a las más desastrosas desavenencias, así fue con Carlos I de España y V de Alemania y los comuneros, con la política del Conde-Duque de Olivares que emulaba a Richelieu, con el centralismo borbónico, con la abolición de los Fueros. Y los periodos que, desde los Reyes Católicos, a esta parte han mantenido la “unidad” de España han tenido que recurrir a la fuerza impositiva de algunos militares del siglo XIX como Narváez o, en el siglo XX, Francisco Franco. Pero esa unidad fundada en la imposición no es vertebración duradera, sino que se muestra provisional, mientras dure la “mano dura” del militar: “Venceréis, pero no convenceréis” –dijo Unamuno.
Y de aquí viene el problema actual. Luego, algunos podrán satanizar cuanto quieran a los nacionalistas centrífugos, pintárnoslos con pezuñas, rabos y cuernos, pero el hecho es que existen y existen fundándose en algo que ha sido muchas veces repetido, a saber: España no parece estar hecha del todo (no goza de la “incuestionabilidad” que tienen otras naciones), sino que España se cuestiona a sí misma en su organización política y territorial y eso significa que está por hacer, si es que queremos seguir existiendo y no disolvernos.
Es aquí cuando el sector progresista que, bajo muchas etiquetas, ha actuado en España políticamente desde 1812 llegó en un momento a postular el federalismo y hoy, sus herederos (las izquierdas) siguen ofertando este “federalismo” como panacea que remediará este problema que supone la “cuestionabilidad nacional”.
Son tres los federalismos que pudiéramos encontrar en nuestra tradición política que arranca del siglo XIX:
-El federalismo demoliberal.
-El federalismo tradicionalista.
-El federalismo socialista-anarquista.
Por su actualidad, vamos a presentar hoy el federalismo socialista-anarquista que es el que invoca nuestra izquierda contemporánea, proponiéndonos en sucesivas entregas ofrecer una idea del “federalismo tradicionalista”.
El origen del federalismo español hay que irlo a buscar al partido republicano del siglo XIX. Este partido es el resultado de una escisión en el seno del campo progresista que podemos fechar en 1837. Los progresistas eran los herederos de los radicales de las Cortes de Cádiz. Cuando estos progresistas redactan la Constitución de 1837, lo hacen con un espíritu de transacción y realismo, apartándose de la exaltación revolucionaria de 1812 y es entonces cuando un sector del mismo “progresismo” entiende que se ha traicionado el programa de 1812 y del Trienio 1820-1823; así será como el progresismo se vendrá a dividir entre “progresistas legales” y “progresistas exaltados”; y es entre los “progresistas exaltados” donde hallaremos precisamente el embrión de lo que, corriendo los años, vendría a ser el “partido democrático” que, durante la regencia de Espartero, llegará a apostar por la proclamación de la república. Este republicanismo en ciernes se presenta ya como “federal” abiertamente desde 1840 a 1843, pero con la llegada al poder de los moderados pasarán a la clandestinidad, sin dejar de “laborar”. Tras el fracaso de los motines de 1848 se presentarán como “partido progresista-democrático” en cuyo seno hay dos vertientes: una de demócratas liberal-individualistas y otra de demócratas socialistas (inspirados en el socialismo utópico francés). En general estos demócratas eran federalistas.
El federalismo español en sus orígenes busca la inspiración en los Estados Unidos de Norteamérica y también en el cantonalismo suizo en lo que se refiere a modelos institucionales. En lo ideológico predomina en un primero momento el pensamiento de Tocqueville, el socialismo utópico, Proudhon y el krausista Ahrens. El talento filosófico de Francisco Pi y Margall constituirá siempre un referente del federalismo español, pues aunque se suele decir que fue introductor (traductor también) de Proudhon en España, Pi y Margall no se limita a ser un apóstol proudhoniano, sino que ofrece todo un sistema filosófico propio. Pi y Margall ofrecía el federalismo como solución, pero lo prioritario en Pi y Margall no era ensayar el federalismo para una vertebración de España, sino que el federalismo se postulaba como agente disolvente de todo poder, pues la prioridad de Pi y Margall era acabar con todo poder para reafirmar el individuo. Pi y Margall fue uno de los liberales revolucionarios más coherentes de nuestro siglo XIX, su inflexible lógica lo conducía del liberalismo a la conclusión lógica de éste: el anarcoindividualismo. El anarquismo bakuniano llega a España de la mano de Giuseppe Fanelli en 1868 y va a ser calurosamente recibido justamente en los círculos republicanos que se habían formado su opinión política en los libros de Proudhon y de Pi y Margall.
En nuestros días el federalismo socialista-anarquista cuya génesis hemos mostrado aquí está siendo puesto en activo por la extrema izquierda representada por el PCE, Izquierda Unida y Podemos.

domingo, 17 de agosto de 2014

LA EPOPEYA VILIPENDIADA: LOS REALISTAS HISPANOAMERICANOS (VI)



GUERRILLEROS PINCHEIRINOS

A Félix Della Costa, y a la memoria de José Manuel González y Luis Corsi Otálora.

Guerrilleros pincheirinos,
Del rey vuestra bandera,
Vais cortando los vientos,
A ambos lados de la cordillera.

Vais teniendo en Neuquén,
El epicentro de vuestra guerrilla,
Capitanía chilena y argentino reino,
Es la monárquica correría.

Terror de Bernardo O´Higgins,
Fobia del "ilustrado" bonaerense,
Cabalga la mesnada de los Pincheira,
Mirando de cerca a la muerte.

Improvisados son los tercios,
De aquel Flandes indiano,
Aliados de los pehuenches,
Hacia Los Maitenes y Roble Huacho.

Como las hordas celtíberas,
Como el ínclito Ben Hafsún,
Tonadas conquistadoras,
Del extremeño y el andaluz.

De sangre galaica,
Encauzada en la tierra,
Que a la Patagonia mira,
Bastante de cerca.

Centauros aventureros,
Blancones, indios y mestizos,
En la gran guerra indiana,
Español vuestro destino,

Aún en difíciles tiempos,
De unitarios y federales,
La indómita Araucanía,
Con las banderas reales.

Y hasta la isla de Chiloé,
Y aún en las estancias,
Va soplando un perfume,
De fragancia roja y gualda.

José Antonio Pincheira,
Paréceme el mejor,
El que fue a descansar,
Su cristiano corazón.

¿Leyendas? Ni rosas ni negras,
Sólo la memoria americana,
Que no sea exclusivista.
Que no sea interesada.

España debería su gratitud,
Mas premia a sus enemigos,
¡Pues algún día llegará la hora,
La hora de los pincheirinos!


Antonio Moreno Ruiz








LA EPOPEYA VILIPENDIADA: LOS REALISTAS HISPANOAMER...
LA EPOPEYA VILIPENDIADA: LOS REALISTAS HISPANOAMER...

jueves, 14 de agosto de 2014

¿FEDERALISMO EN ESPAÑA?

 
EL ESTADO PARTITOCRÁTICO DE LAS AUTONOMÍAS
 
Manuel Fernández Espinosa
Parecería que el Estado de las Autonomías está yéndose a pique. Los escándalos de la corrupción cometida durante los decenios de “democracia” ocupan la primera plana de los periódicos. Redes clientelares basadas en el parentesco o en la afinidad política se han estado lucrando del erario, el tráfico de influencias, el desvío de fondos públicos, la creación de insólitos patrimonios, la evasión de capitales a paraísos fiscales son el correlato de una cínica política del saqueo y el latrocinio. Cataluña, Andalucía, Baleares, Madrid… Y podemos decir que la mayoría de los naturales o residentes en estas comunidades autónomas habían oído hablar de los tejemanejes que se traían los personajes que ahora son objeto de investigación. La corrupción no es monopolio de un partido, sino que la corrupción se muestra como la más transversal de las praxis y no pocas veces hace gala de la increíble imaginación de sus beneficiarios a la hora de crear triquiñuelas y chanchullos o reinventarlos. El Estado de las Autonomías, como constructo político transitorio, ha sido un apto instrumento en manos de los repúblicos más desaprensivos para realizar durante sus largas carreras políticas un expolio subrepticio que ahora, por unas u otras razones, está revelándose como la hedionda cloaca que era y puede que solo sea la punta del iceberg.
La crisis económica, no lo dudemos, está descorriendo la cortina que impedía ver estos guisos de Juan Palomo y estos desaguisados y lo que constatamos es que, peor que la crisis económica, es la crisis moral. El Estado de las Autonomías se montó apresuradamente, con el “consenso” (palabra mágica) de todos: las izquierdas, los nacionalistas y esa nebulosa llamada centro-derecha (donde no cabe un cobarde más). A las izquierdas y a los nacionalistas (vascos y catalanes) no se les puede reprochar que fuesen fieles a sus programas. En 1977, la extinta Acción Comunista (en la que militaba Carlos Semprún y se disolvería al año siguiente) no lo podía decir con más claridad: “Por un lado, pues, hay que proclamar bien alto que la unidad del Estado español y la Patria nos importan un comino”. El mismo año 1977 otros partidos izquierdistas, con menos frescura castiza, también insistían en la misma idea, dejando en la estructura profunda lo del “comino” y blandiendo la otra palabra mágica: “federalismo”. El Partido Comunista de España expresaba por aquel entonces: “Los comunistas propugnamos la libre unión de todos los pueblos de España en una República Federal” y el Partido Socialista Obrero Español no le iba a la zaga: “El PSOE se pronuncia por la constitución de una República Federal de las Nacionalidades que integran el Estado Español”. Los nacionalistas vascos y catalanes “moderados” (CIU y PNV) jugaban sus cartas entendiendo que si la coyuntura no se prestaba, había que sacar el máximo partido a la situación para caminar hacia su meta: a veces proclamada como “autodeterminación” y otras veces propugnando la “independencia”. Y una de las inversiones a medio-largo plazo era acaparar los medios culturales y mediáticos y, por supuesto, la enseñanza en sus respectivas comunidades autónomas. Pero, ¿y el centro-derecha? El centro-derecha, siempre miedoso, exageró las ansias de autodeterminación del nacionalismo (que no era en aquellos tiempos, ni la mitad de lo que es hoy) y cedió, como es su costumbre y, torpe de él, no solo fue incapaz de corregir una dirección, sino que la potenció con su estúpida y folclórica concepción centralista del Estado.
Las administraciones autonómicas, al igual que las diputaciones y municipios, se convirtieron de esta guisa en una especie de cuarteles de invierno para aquellos partidos que no lograban alcanzar el gobierno de la nación, mientras que Cataluña y País Vasco, siempre más problemáticos, se convertían en el feudo de los partidos nacionalistas “amables” (siempre con su más enérgica repulsa por los atentados de grupos terroristas que iban directos a sus metas sin tantos rodeos como ellos): en Cataluña y País Vasco, las competencias de educación pasaron a manos de acérrimos nacionalistas y comenzó la ingeniería social en las escuelas, inoculándose el odio a España, las televisiones autonómicas cooperaron progresivamente en la misma dirección y ahora tenemos lo que tenemos.
En el resto de España no estamos mejor: las comunidades autonómicas han mostrado a lo largo de estos decenios democráticos una perseverancia en el voto digna de mejor afán y así han ido perpetuándose, lo mismo me da Alianza Popular (después Partido Popular) o PSOE, repartiéndose el poder fragmentado territorialmente. La inmovilidad del voto no puede achacarse solo a una especie de fidelidad por unas siglas a las que el votante se sentía apegado, también abunda la lealtad del cliéntulo al que le dan la sopa boba, es cierto. Pero no menos cierto es que la mitad de España es “tradicionalista”, sí que lo es: pues mucha gente ha votado a los partidos de izquierda durante décadas por una razón: “por tradición familiar más inmediata”, por la simple razón de haber tenido un abuelo socialista o comunista, represaliado, exiliado, muerto, fusilado o tan tranquilo en su casa después de hacer la mili con Franco. La otra España es la que se ha mostrado menos “tradicionalista”, me refiero a la España “derechista”. La derecha española, con la transición, apostó por el cambio, bien por razones bastardas de oportunismo o bien por ingenuidad (de la que siempre anduvo sobrada), y la derecha española dejó de votar a las formaciones en que habían militado sus abuelos y padres: las diversas familias carlistas o las diversas falanges. Hubo un tiempo en que parecía que algunos carlistas y falangistas podían agruparse en Fuerza Nueva de D. Blas Piñar, pero el sueño no duró: Alianza Popular se llevó el gato al agua y la denominada “extrema derecha” española fue laminada, sus grupúsculos quedaron relegados a una función social: la de alimentar el terror virtual del “fascismo” como enemigo de las libertades públicas, la de chivo expiatorio.
El Estado de las Autonomías no hubiera sido tan nefasto si los partidos políticos, de toda condición y signo, no hubieran acaparado la representatividad social, hurtándosela a las comunidades reales: la familia, el municipio, el sindicato, la comarca, la provincia. Pero hubo unos señores que quisieron hacer en España lo que veían que se hacía en otras partes, al dictado de potencias extranjeras que “asesoraban”.
Pero una “palabra mágica” sigue sonando en la izquierda, en nuestra “tradicionalista” izquierda, aunque sea “tradicionalista” a su manera, claro: la de “federalismo”. ¿Pero alguien sabe verdaderamente lo que es el federalismo? Con la ayuda de Dios, trataré de ocuparme de echar luz sobre esta cuestión en sucesivos artículos bajo este título.

martes, 12 de agosto de 2014

ENTREVISTA A FRANCISCO JOSÉ ALCARAZ MARTOS


"Francisco José Alcaraz, Presidente de Voces Contra el Terrorismo"

Luis Gómez

Traemos en esta ocasión a la bitácora de RAIGAMBRE una entrevista en EXCLUSIVA  a Francisco José Alcaraz, Presidente de la Asociación Voces Contra el Terrorismo y uno de los españoles más críticos en relación a las políticas llevadas a cabo por los gobiernos de Zapatero y Rajoy para con ETA y sus víctimas.

Francisco José Alcaraz Martos nace en Torredonjimeno (Jaén) en 1968, siendo el cuarto de cinco hijos de una familia honrada y trabajadora. Cursó estudios de estilismo y tricología en Zaragoza, ciudad a la que se encuentra por desgracia trágica y sentimentalmente muy unido. Desde joven tuvo muy clara cuál era su meta profesional que compartía con su hermano Ángel. Ambos tenían el objetivo de emprender juntos su vida laboral.

El 11 de diciembre de 1987 la banda terrorista ETA destruyó las ilusiones de estos hermanos con un coche bomba que portaba 250 kilos de explosivo. Ese fatídico día, un comando itinerante de ETA, dirigido por Henri Parot, asesinó a once personas en la casa cuartel de Zaragoza, tres de ellas familiares de Francisco José Alcaraz. Ese día el dolor y el sufrimiento anidaron en el alma de este tosiriano, quien recibía la trágica y terrible noticia del fallecimiento, en ese holocausto asesino, de su hermano Ángel y de sus sobrinas Miriam y Esther de tres años de edad.   



"Foto de Ángel Alcaraz, hermano de F. José. Junto a sus dos sobrinas gemelas de tres años Miriam y Esther, murieron asesinados por la banda terrorista ETA en el atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza el 11 de diciembre de 1987"

Eran años duros, donde no se hablaba del tema de ETA y donde las víctimas, pese a su dolor y su tragedia, eran olvidadas y estigmatizadas por una sociedad cobarde y cómplice por su silencio, de los crímenes cometidos por los pistoleros. Desde entonces, pedir Justicia y Dignidad para las víctimas fue un objetivo para Francisco José.

En 1999 fundó en Jaén, junto a un grupo de víctimas de ETA, la Asociación de Víctimas del Terrorismo “Verde Esperanza”, en la que desempeñaría varios cargos.

En el año 2004, fue elegido presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.

En la actualidad sigue luchando por la Memoria por la Dignidad y por la Justica desde la Asociación Voces Contra el Terrorismo.

Sus declaraciones en los medios de comunicación siempre han sido incómodas para el poder y es por ello que desde ese mismo poder se le ha tratado de silenciar constantemente. Su postura frontal a las políticas llevadas por los gobiernos de Zapatero y Rajoy  y su discrepancia para con otras asociaciones de víctimas, más dóciles con las actuales políticas, le han hecho que sea marginado para que sus premisas no sean tenidas en cuenta.

Traemos hoy en EXCLUISVA esta entrevista con la finalidad de que se le dé voz a una asociación, Voces Contra el Terrorismo, que tiene todavía mucho que decir sobre el tema de las víctimas del terrorismo etarra y las políticas actuales que se están ejecutando al respecto.

RAIGAMBRE: ¿Qué hace y en qué proyectos se encuentra ahora mismo Francisco José Alcaraz?
Francisco José Alcaraz.: Sigo compatibilizando mi trabajo profesional con la asociación Voces Contra el Terrorismo, la cual presido. A pesar de las dificultades que nos enfrentamos, luchamos por poder subsistir.

RAIGAMBRE: Sobre el tema de las víctimas del terrorismo ha habido mucha confusión mediática en los últimos años, ¿Cómo lo resumiría para que los lectores lo entiendan? 
F.J.A.: Zapatero y Peces Barba utilizaron algunos personajes para que dirigieran organizaciones de víctimas que aunque no siendo representativas, servían para intentar paralizar la rebelión cívica frente al proceso con ETA. Los medios de comunicación en su mayoría de izquierdas utilizaron a estas víctimas, que siempre eran las mismas, para justificar las cesiones a ETA.




"Rubalcaba, Rajoy y Peces Barba, responsables directos de las actuales decisiones que sobre política anti terrorista se están llevando a cabo en España"


RAIGAMBRE: ¿Cuál es el papel de la AVT en la actualidad?
F.J.A.: El papel de la AVT es irrelevante. Solo sirve para que la junta directiva y los cargos provinciales, sigan recogiendo los frutos de lo que supuso la AVT hace unos años. Solo hay que ver las revistas y actividades, no se han manifestado ni una sola vez contra la política antiterrorista del PP de Rajoy. Están mas preocupados en viajes, excursiones y visitas a las instituciones para seguir recogiendo dinero de las subvenciones tal y como han denunciado muchísimos socios.

RAIGAMBRE: La “Rebelión Cívica”, ¿Quién cree usted que la abortó?
F.J.A.: La neutralizó las posteriores directivas de la AVT, especialmente Ángeles Pedraza. De hecho en la historia de la AVT han eliminado cualquier referencia a esa Rebelión Cívica y evitan pronunciar esas palabras. Esto es algo que está siendo apoyado por el PSOE y el PP que están bastante satisfechos de no tener manifestaciones contra sus políticas de continuidad. Tampoco hay que olvidar a los medios de comunicación de extrema izquierda que obviamente ya no le interesa destruir la presidencia de la AVT.

RAIGAMBRE: ¿Qué papel cree usted que han jugado los actores políticos en este asunto de la atomización de las victimas en decenas de asociaciones?
F.J.A.: Han conseguido lo que querían. Han trasladado a la sociedad española una confusión respecto a las asociaciones con el fin de ir perdiendo apoyo de los españoles. El Ministro de Interior es el principal actor junto a Iñaki Oyarzabal para domesticar a las asociaciones a través de subvenciones y demás prebendas.

RAIGAMBRE: Le indicaré unos cuantos nombres propios, y usted me resume el papel que cree usted que han jugado en los últimos años en relación con ETA y las asociaciones de víctimas: Zapatero, Rubalcaba, Aznar, Rajoy, Peces Barba, Pilar Manjón,

F.J.A.: Zapatero, la génesis del proceso, el impulsor de la negociación con ETA. Rubalcaba, la cabeza pensante, el que dirigía y controlaba el proceso con ETA. Aznar, solo nos queda lo que hizo, especialmente en la segunda legislatura, su fructuoso legado ha sido destruido por Zapatero y Rajoy. Peces Barba, comisario político que configuró la destrucción de la AVT y que lo consiguió después de su muerte gracias a su legado. Pilar Manjón, solo hay que leer sus declaraciones y lo que ha hecho durante estos 10 años para dar respuesta a la pregunta. Ella sola se ha ido definiendo.

RAIGAMBRE: Según su opinión, ¿Por qué cree usted que su imagen o su persona es molesta para los políticos en la actualidad?
F.J.A.: Porque somos la única asociación que desde el primer mes de llegar Rajoy al poder, hemos mantenido la coherencia denunciando de Rajoy lo mismo que hicimos con Zapatero. De hecho somos los únicos que nos hemos manifestado en varias ocasiones contra la política antiterrorista de Rajoy.

RAIGAMBRE: ¿Se ha sentido manipulado? ¿Por quién?
F.J.A.: No me siento manipulado, porque con o sin el apoyo del PP de Rajoy, hubiese hecho lo mismo. Otra cosas es la actitud de Rajoy y sus lacayos, que han demostrado que su intención no era apoyar a las víctimas contra el proceso, solo querían rentabilidad política.

RAIGAMBRE: ¿Qué cree usted que pasará en el futuro próximo en relación a las víctimas y el mundo etarra?
F.J.A.: Siento ser pesimista, pero algo inesperado tendría que pasar para que no perdiéramos nuestra esperanzas de tener justicia. A partir de este otoño, los terrorista seguirán teniendo más protagonismo y poder político y las víctimas, que no nos rendimos, olvidadas y perseguidas.

 RAIGAMBRE: ¿Se han rendido las víctimas? ¿Han dejado de luchar a cambio de otras prebendas (trabajo, dinero, puestos de responsabilidad, etc?

F.J.A.: En los casos que han tenido puestos de responsabilidades es evidente, y en otros casos por tal de mantener las subvenciones y seguir en el poder como una forma de vida. Pero estos casos son los visibles, la mayoría no se han rendido, se sienten derrotadas y angustiadas al ver que políticos con la complacencia de la mayoría de las víctimas que dicen representar, nos han traicionado. Voces Contra el Terrorismo no recibe ni 1 solo euro de ayudas o subvenciones, eso es algo que nos da total libertad al margen del Gobierno de turno, aunque tengo que reconocer que cada vez podemos hacer menos actividades porque los españoles también se han olvidado de ayudarnos.



Para colaborar con la Asociación Voces Contra el Terrorismo siga el enlace.

sábado, 9 de agosto de 2014

DEL ÁFRICA ESPAÑOLA (VII)


HIJOS DE LA TRADICIÓN

Somos hijos de una noble  y
venerable tradición:
Moros de paz que a España
sirven con magnífico honor.

Somos el tiempo hablando,
somos las espadas marinas,
somos la música que exclama
extrañas y nostálgicas melodías.

Somos el asalto y la sorpresa,
somos la intrépida aventura,
somos la leyenda retratada
en pabellones de intensa bravura.

Somos hijos de la tradición,
de la tradición mogataz,
por España a vencer o morir,
con coraje, fuerza y lealtad.


Antonio Moreno Ruiz 






LA IZQUIERDA Y EL ÁFRICA ESPAÑOLA

viernes, 8 de agosto de 2014

PEDRO I “EL CRUEL”. EL “JUEGO DE TRONOS ESPAÑOL”




Luis Gómez

He de reconocer, que a estas alturas todavía ni he leído la novela “Canción de hielo y fuego” del autor Norteamericano George R. R. Martin, ni tampoco he visto ni un solo capítulo de la popular serie “Juego de Tronos”. Me llegan lejanos ecos de su éxito televisivo al leer las noticias en la prensa o cuando los conductores de los telediarios televisivos abundan en datos del tipo del dinero  recaudado por la serie en todo el mundo, los espectaculares decorados que gastan en sus representaciones o el gran número de espectadores que sigue la serie.

Al parecer, la novela versa sobre las vicisitudes, guerras, intrigas y demás problemas, que acontecen en un mundo imaginario creado para la ocasión. Dicho mundo está dividió en siete grandes reinos y allí se producen asesinatos por conseguir el poder, guerras entre los distintos reinos, persecuciones por parajes y mundos extraños, escenas de amor y celos, etc. Es decir, que se entrelaza lo más verosímil de la condición humana y se mezcla con lo más fantástico e irreal fruto de la imaginación del autor de la novela y los guionistas de la serie, pero eso sí, todo bien encajado y articulado, creando así una ficción sostenible en el tiempo que llega a enganchar al lector libro tras libro y al espectador capítulo tras capítulo.


 "Pedro I de Castilla, apodado "El Cruel" o "El Justiciero"

En mi caso, hace poco he releído las obras del escritor español el canciller Pero López de Ayala (1332-1407), quien dejó escrita una fabulosa Historia sobre los Reyes de Castilla, la cual incluía la vida del rey Pedro I de Castilla , apodado “El Cruel” (según el decir de los nobles, como el propio Ayala) o “El Justiciero”, (según el pueblo llano).

Pedro I (1334-1369) es un personaje de la historia de España bastante polémico en ese sentido. Nacido en el burgalés monasterio de Santa María de las Huelgas, tuvo un reinado largo y difícil.

En la España del s. XIV, las intrigas, las banderías, las “justicias” se sucedían de una manera vertiginosa. Al igual que si de una serie de ficción se tratase, los nobles son engañados, sobornados, tentados a dejar o traicionar a sus señores naturales, o simplemente envenenados o ejecutados sin más. Por otra parte, los matrimonios concertados (en este caso Pedro I y Dª Blanca de Navarra) son violados y ninguneados en favor de amantes reales (Dª María de Padilla) además de ofrecerse una gran profusión de escarceos varios con viudas o doncellas de la nobleza, lo cual proporciona a la biografía del rey castellano un aliciente más para ser estudiada, pues en su humanidad, el monarca maneja a la perfección, el deseo personal y la utilidad política, manteniendo así un difícil equilibro tanto político como emocional.

Adentrarse en ese enjambre de nombres propios, de títulos nobiliarios (Adelantado de Castilla, Maestre de las Órdenes Militares de Alcántara, Santiago o Calatrava, Camarero Mayor del Rey, Repostero real, Ballestero Mayor del Reino, etc) con sus respectivas dosis de acompañantes tipo escuderos, maceros, ballesteros, peones, señores y nobles que aparecen en la citada crónica, es un gran ejercicio detestivesco sin ninguna duda pues los títulos nobiliarios que aparecen alrededor de cada uno de los protagonistas principales de la historia y los nombres (y apellidos) de esos mismos hermanos o parientes, se entrecruzan a lo largo de los años o simplemente no coinciden, pues en esas épocas no estaba reglado el uso de los apellidos, pudiendo uno optar por llevar el paterno o materno delante de manera indistinta. Incluso en algunas ocasiones se hacía más uso del de los abuelos, que el de los padres.  


"Portada del libro las muertes del Rey Don Pedro"

De todas formas, para poder deleitarse con la apasionante vida de este Rey y su época, podemos ayudarnos de otras dos grandes obras literarias españolas, que darán más sentido y proporcionarán varias horas de lectura placentera y amena.

Para poder introducirnos en ese periodo, es mejor empezar por la obra de “Las Muertes del Rey Don Pedro” (Alianza Editorial, 1971), libro de bolsillo que nos ofrece una selección de textos originales extraídos de la obra del Canciller López de Ayala. La Selección y el prólogo corren a cargo por el escritor Dionisio Ridruejo (1912-1975). En la obra de Dionisio podemos encontrar una muestra de lo que el gran López de Ayala hiciera. Son textos breves, que recorren las páginas del libro a modo de anales, por lo que el lector no pierde la temporalidad lineal de los sucesos históricos al mismo tiempo que disfruta del sabor recio y castizo de la obra original, con sus giros lingüísticos propios de la época y su lenguaje original. Ello está bien, pues nos lleva a enriquecer de manera sustancial nuestro riquísimo vocabulario, tan vapuleado en los últimos años con los neologismos modernos y con la profusión e inclusión de términos extranjerizantes en nuestro día a día.


"Portada del libro de Tomás Alfaro, Las Justicias del Rey"

Como segunda lectura se puede elegir “Las Justicias del Rey” (Edición de Magisterio Español, colección Novelas y Cuentos, 1973)  del polifacético autor Tomás Alfaro Fournier (1892-1965) el cual, nos ofrece una visión más literaria de la obra de Ayala, pero manteniendo  todo el rigor histórico que el asunto nos requiere. D. Tomás, se aleja del rigorismo cientificista, y desmenuza en su obra, con lenguaje sencillo y ameno, los sucesos históricos, trasladando al lector, en lenguaje más coloquial, pero igual de castellano, los sucesos acaecidos durante el convulso reinado de Pedro I de Castilla. El autor no realiza injerencias sobre el discurrir de los hechos, pero si aporta numerosos matices e incluye anotaciones a pie de página, para mejor comprensión de los hechos.

No se asuste el lector, pues no se trata de una obra académica ni de un ensayo histórico ni de una biografía al uso. Todo lo más, es una obra a medio camino entre la recensión y el estudio objetivo, escrito con pluma ágil y con gran capacidad de atraer la atención y la lectura desde las primeras páginas. El prólogo corre a cargo del Marqués de Lozoya, quien era –y así lo deja escrito al final de su presentación- descendiente directo del Canciller López de Ayala.

Quien se adentre en estas estupendas lecturas, encontrará sin la menor duda, que la realidad supera a la ficción, y que la popular serie de Juego de Tronos arriba mencionada, no deja de ser una copia insustancial y foránea, teniendo en cuenta lo mucho que la Historia de España puede ofrecer para el que se quiera interesar por ella.