RAIGAMBRE

Revista Cultural Hispánica

viernes, 21 de febrero de 2014

EN CÓRDOBA NO HAY MEZQUITA QUE VALGA



Por Antonio Moreno Ruiz


En Córdoba no hay mezquita que valga. Sí, damas y caballeros, tal y como lo leen: Que no hay mezquita. El monumento en el que estarán pensando, con aquellos preciosos arcos de herradura y las míticas dovelas rojas no es una mezquita. Parece ser que fue un templo pagano, herencia de la espléndida Corduba romana que por fin empieza a recuperarse, aunque sea para la arqueología y el turismo. A posteriori, durante siglos fue una basílica cristiana de estilo bizantino, nominada bajo la advocación de San Vicente. Cuando llegaron los invasores musulmanes, la élite siria que dominó el cotarro durante los cuatro primeros siglos (para luego dar paso a disputas entre bereberes, hispanos conversos y militares eslavos) y que hizo de Córdoba el mayor mercado de esclavos de Europa, construyó sobre la iglesia y copió el modelo. No fue un caso aislado. La Giralda de Sevilla fue construida con materiales de las ruinas de Itálica y el Patio Banderas es una zona paleocristiana. Por otra parte, la catedral de Córdoba nunca ha albergado sinagoga ni nada que le concierna a la comunidad judía. Así que nada de la farsa de las “tres culturas”. Durante la mayor parte de su historia ha sido un templo cristiano, y para nosotros, es un ejemplo de la heroica resistencia de los mozárabes acaudillados por Eulogio y Speraindeo, que se negaron a someterse al poderío mahometano. Ellos constituyen la herencia de nuestra tierra y no emires, califas o reyes de taifas. No es que queramos borrar esa parte de nuestra Historia, es que España no es Al Andalus, y nosotros somos andaluces, y por lo tanto españoles, que no andalusíes. En árabe existe el concepto de España como existió el de Hispania, solo que los invasores y los conversos quisieron borrar hasta el nombre de la patria para hacer otra cosa. Tal y como quieren desde el siglo XVIII masones, liberales e izquierdistas. Es por eso que todos ellos, con pseudo-intelectuales que no son andaluces (como Antonio Gala) profesan un culto irracional a un Al Andalus que no es el histórico, con sus virtudes y defectos, sino la mentira manipulada al gusto ideológico que es antihispánico a fuer de anticristiano,  y siguiendo la senda de Blas Infante, politiza un romanticismo extranjero que nunca entendió nuestra tierra, y que la tomó para espurios experimentos y onanismos mentales.

Están contando la historia justo al revés, y eso afecta tanto a la identidad arquitectónica en particular y cultural en general de aquella bellísima ciudad que es el centro de las Andalucías, como a la historia de España en relación al África y el islam. Y así, le dan alas al imperialismo marroquí, que usurpa tierras que son hispanas desde mucho antes de la aparición del islam a priori y del estado marroquí a posteriori (1) 

Y bueno, los de siempre, convergiendo en su odio a España y a Cristo, vienen a decir ahora que por qué la Iglesia no le da al Estado la catedral. Que es que gana mucho con sus beneficios, mientras que hay crisis. Claro, por lo visto, ellos, tan ateos como islamófilos (como si supieran lo que es el islam, lo que fue Al Andalus o lo que es la cultura árabe…. Angelitos…), piensan que su adorado Estado iba a repartir los beneficios de las visitas al monumento…

Resulta que en Ex–paña tienen derecho a exenciones de impuestos protestantes, judíos, musulmanes, asociaciones deportivas, sindicatos, empresarios… Y en cambio, nadie protesta por eso. No: La fijación está en que “españolista” sea un adjetivo peyorativo en España, así como ondear la bandera roja y gualda, y en la Iglesia Católica. Y eso contando con el clero que más ha servido al Estado. Como dice el historiador angloamericano Stanley Payne, Franco no tuvo mayor enemigo que la clerecía, y no precisamente por motivos religiosos. A lo mejor muchos curas “modernos” (en verdad repetidores de viejos errores) se creían que así les iban a perdonar la vida los anticlericales de siempre, pero llevamos no sé cuántos años tropezando en la misma piedra.

Además, ¿nos creemos que el Estado exime a estas organizaciones de impuestos como una especie de gracia concedida porque sí? ¡Je! En seguida… No es eso, no es eso. El Estado hace eso porque sabe o intuye que, o bien estas organizaciones dan un servicio social que él no está dispuesto a dar, o bien tiene compadreo con quien está ahí, como es más claro en el caso de sindicatos y empresarios. Hasta donde yo sé, ni en las logias masónicas, ni en las herriko-tabernas, ni en las asociaciones de homosexuales, ni en la casa del actor, ni en la confederación de empresarios, ni en las sedes sindicales o de partidos dan de comer. En cambio Cáritas sí. Y ayuda a pagar recibos, y a vestir al prójimo. Sin Cáritas, con todo lo que se le pueda criticar en cuanto al “buenismo”, España sería Kosovo o algo así. En cambio, los que tanto se preocupan de islamizar la catedral de Córdoba tampoco vemos que hagan nada por los demás. Al contrario, alaban las ONG que pagan los españoles con sus impuestos. Y digo “pagan” porque yo, como miles de compatriotas, no he tenido más salida que la emigración, para que allí se quede lo mejor de cada casa...

Que conste que yo, al igual que Juan Vázquez de Mella, prefiero una iglesia pobre pero libre a una rica pero esclava. Así que por mí, que se acabe ahora mismo el cachondeo de la Conferencia Episcopal y sus vomitivos medios de comunicación que están al servicio de banderías politiqueras pro-yanquis, y que se acabe el compadreo de muchos curas con los políticos, y el fariseísmo de muchos políticos que van a las manifestaciones a hacerse la foto y luego son artífices de una legislación anticatólica. Así que, si quieren acabar con ese supuesto acuerdo económico, mejor. Y digo “acuerdo económico” porque la opción que existe es que destines parte de la renta para la Iglesia, no porque se regale el dinero por la cara, como dicen y creen los rabiosos comecuras.

Pero bueno, esto es como todo: A ellos les pide el cuerpo quemar iglesias. Más de uno podría preguntarse por qué los gitanos de Sevilla apoyaron el Alzamiento, tal y como consignó el general Queipo de Llano en sus memorias. Porque la iglesia de San Román, como tantas otras, fue pasada por el fuego. A ellos no les gusta quemar un cuartel de la Legión. No les gusta enfrentarse a enemigos fuertes. No, a ellos, como a ETA, les va el tiro en la espalda, la amenaza a la familia… O violar monjas, práctica muy extendida hasta la Guerra Civil, y que han realizado por igual protestantes, liberales, marxistas y anarquistas. Y claro, a ellos no les importa que en Ex–paña, desde la época de Felipe González, las fortunas más grandes del país, como Botín o Almodóvar, no paguen impuestos gracias a una ley societaria (SICAV) que así lo establece. En Francia y en Alemania existe algo parecido pero a condición de que una cantidad de sus beneficios sea invertida en el país. En Ex–paña no, están exentos de impuestos y no solo no invierten en el país, sino que van a los países del Tercer Mundo a explotar y robar, y cuando algún tiranuelo demagogo los expropia, ahí sí, ahí sí acuden a la “marca España”, cuando no tienen más patria que el dinero. Manchar la cruz y la patria como lo hacen fariseos varios hace un daño muy gordo, y esas actitudes deben ser denunciadas y combatidas ipso facto.

Con todo, en Córdoba no hay mezquita que valga. Aquí lo que hay es una fijación enfermiza, aupada y subvencionada desde arriba desde hace mucho tiempo. Y por desgracia, cada vez más envalentonada al no hallar una resistencia contundente y organizada, por lo que su piromanía comienza a chispear. De nosotros depende cambiar las cosas.






(1)Véase: Por la liberación de la Hispania Transfretana ocupada por el Islam ...

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