RAIGAMBRE

Revista Cultural Hispánica

lunes, 3 de marzo de 2014

RETORNO A LA CUARESMA



Por Antonio Moreno Ruiz
(Historiador y escritor)


Desde hace muchas Semanas Santas he querido hacer una reflexión corajuda y concienzuda al respecto, pero por una cosa o por otra siempre se me pasa. Ahora, a miles de kilómetros de la tierra que me vio nacer y crecer, creo que ya es hora de plasmar mis pensamientos al respecto. Y es que son tantas cosas…. Empezando por cómo se ha musicalizado y oficializado en la liturgia católica un poema de Antonio Machado, excelso poeta mas nada afecto a nuestra fe, y cuya letra es prácticamente blasfema. Por muy artística que sea, por mucho que tengamos en mente la combinación entre Camarón de la Isla y Joan Manuel Serrat y toda la sinfonía cofrade que lo ha ido adornando a lo largo de todos estos años, el tocar esa letra en fechas tan insignes es una irreverencia. Sé que decir esto me va a costar hasta amistades, de malaje para arriba me pondrán. Bueno, lo asumo. Ojalá me costara muchas amistades con tal de que la celebración de la Semana Santa se regenerara como Dios manda. Porque, ¿cómo no vamos a poder cantar a ese Jesús del madero cuando precisamente lo acompañamos con solemnidad en procesión?

¿Nos hemos parado a pensar en esa letra, así como en tantas otras cosas?

En absoluto es nada malo la expresividad física de la teología, ni su eminente carácter pedagógico que no pierde esos valores eternos; valores que adquirieron especial relevancia en el barroco, sobre todo debido a la irrupción protestante, cargada de odio iconoclasta y determinista, expansiva de Europa a Norteamérica y rupturista para con la Cristiandad. Ahora bien, lo peligroso es la banalización, el “folclorismo”, la constante infiltración de gente atea que dice emocionarse delante de la cofradía pero al instante es capaz de odiar el misterio representado por esa hermandad. Gente que nunca va a la iglesia se deja ver en esos días como si de un espectáculo turístico se tratase. ¿O será que es que en esos días están donde tienen que estar, por lo menos? Pudiera ser, pero vistos los resultados posteriores, la respuesta se antoja negativa en líneas generales, porque la Iglesia Católica pierde feligreses a todo pasto. Todos los intentos de “modernidad”, de “congraciarse con el mundo” (¿Pero qué mundo?) han sido en vano desde toda matemática posible. Y hablando de números: Si de verdad todos los que van a las cofradías y a las romerías fueran creyentes, no digo ya “extremadamente comprometidos,” sino normalitos… ¿Cómo es que luego nos vemos tan solos no ya en las iglesias, que por supuesto, sino en cuestiones como la lucha contra el aborto, la defensa de la familia tradicional, la religión en la escuela, la defensa de valores en la sociedad o el combate contra la usura?  ¿De verdad no vemos que algo no cuadra? ¿De verdad no vemos que por ejemplo el Rocío se ha convertido en una sempiterna bacanal, y que son muchos los que presumen que es donde más sexo y drogas hay?


Las hermandades sevillanas se rebelaron con valentía a principios del siglo XX contra el laicismo criminoso de la burguesía republicana, que precisamente quería convertir la Semana Santa sevillana en lo que hoy se ha convertido: Un espectáculo turístico. Y decidieron no salir, realizando cultos internos. Fue una decisión valiente y congruente. En cambio a día de hoy, la inmensa mayoría de las hermandades se prestan a hacerle el juego a politicuchos abiertamente anticristianos. Y aparte, gente que es abiertamente anticristiana no ya de comportamiento (que por supuesto), sino incluso de doctrina, sin embargo, campean por las cofradías para figurar. ¿Cuántos así no conocemos en las cofradías y en las romerías? Los curas desde luego han permitido lo que tenían que permitir, pero si un cura se pone farruco y le canta las cuarenta, es decir, que hace lo que tiene que hacer, seguramente sería mal visto por no pocos feligreses y hasta desautorizado por no pocos obispos.

Así las cosas, ¿qué nos queda a los creyentes de base? Pues creo que con un espíritu abiertamente constructivo guiado por la fe, y para hacer que la tradición sea un concepto dinámico y con sentido, es preferible una iglesia pobre pero libre que no una rica pero esclava. Estas ideas se las robo al gran pensador Vázquez de Mella. Pero es con el ejemplo de los grandes católicos españoles como podremos encabezar un proceso de autocrítica y regeneración. Se me podrá acusar de pesimista, catastrofista, o de todo lo que se quiera, pero creo que no se puede negar que estoy hablando verdades. Y esto es como decía el peruano general Odría: “Hechos, no palabras”. Y estamos constatando hechos muy visibles. Así que vamos a coger el toro por los cuernos. Ahora en Madrid surge una muy buena iniciativa, como es la Hermandad Gothia (1), encargada de conservar y revitalizar el legado litúrgico hispánico/mozárabe. Por justicia hacia lo que fue la primeriza cristiandad hispánica y por amor a la tradición, creo que es algo a apoyar. Tenemos una tradición litúrgica, arquitectónica e icónica muy poco conocida y en estos momentos en los que nuestra patria se debate en una crisis brutal y que alcanza todos los niveles, no nos vendría nada mal acudir a nuestras más íntimas raíces. Y siguiendo en esta ruta, en mi pueblo, por ejemplo, gracias a historiadores como Francisco Rivas y Alfonso Álvarez-Ossorio sabemos que tenemos una sobria tradición enmarcada en los Via Crucis, pues las procesiones de Semana Santa, hasta la llegada del siglo XX, eran más o menos así, y que gracias a Dios se está recuperando.

Curioso es que algunos que hablan mucho de “primitivismo” nunca apoyen (y hasta bloqueen) iniciativas como éstas. Hay mucho postureo, mucha impostura dentro de nuestro propio seno, y si nosotros no denunciamos y actuamos contra las falsedades de uno y otro lado, nadie lo hará.

Ahora bien: Todo lo que podamos proponer, sin un consenso de un clero que parece más ocupado en banderías mediáticas y en complacer al mundo moderno bien por complejo, bien por interés, será extremadamente difícil y hasta ingrato, pero es en el terreno en el que nos tenemos que mover. No podemos contar con la gran mayoría del clero. Es más, yo diría que hasta ni debemos. Los seglares comprometidos tenemos que tener más iniciativa. En España o somos clericales o somos anticlericales, y ni una cosa ni otra. Y ni podemos ni debemos estar con clérigos o seglares que digan defender el aborto o el homosexualismo u otras historias totalmente contrarias a nuestra religión. Y como su objetivo no es otro que el dar por saco, no se hacen protestantes, e intentan carcomer desde dentro, con la sangrante anuencia de propios y extraños. Empero, si de veras queremos seguir a San Pablo y mantener la fe y la tradición tal y como nos exhorta en sus apostólicas cartas, ya que estamos hablando de Semana Santa, hemos de sumergirnos integralmente en la Cuaresma y retornar hasta la profundidad de sus valores. Desde el Miércoles de Ceniza, no hemos de escamotear en ayuno y abstinencia. ¡No puede ser que en nuestra sociedad, lo único que nos suene a ayuno sea el Ramadán de los moros! Tenemos que tomarnos esto en serio. Tenemos que guardar el debido respeto y vivificar el contenido sagrado de la parte troncal de nuestra fe. Hay que dejar de lado lo “anecdótico”. Las imágenes deben ser un medio, no un fin, porque eso es idolatría, y por desgracia es lo que hay, y encima de parte directa de anticristianos militantes, que con su actitud, desde dentro, están consiguiendo lo que el comunismo no pudo. Sin una adecuada preparación para la Cuaresma, y sin una concienciación fuerte, no veremos actuaciones normales, y esto se irá degenerando cada vez más. De hecho, ya hay una brecha muy fuerte entre muchos creyentes que no se sienten identificados con este mundo paralelo creado artificialmente y mantenido por corruptos. Así que se impone un retorno a la esencia de la Cuaresma para preparar una Semana Santa como Dios manda, y lo demás irá viniendo por añadidura, ya sea en la mariología, en la festividad de Pentecostés, en la Semana Santa, o en cualquier otra fiesta de guardar.







(1) Mozarabia

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